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El impacto de las “habilidades blandas”
para el profesional inmobiliario
En la evaluación de resultados de mi gestión de comercialización de inmuebles, así como en las interacciones recientes con colegas, aparece como punto de conversación recurrente y -con importancia en ascenso- la capacidad que debe poseer el profesional inmobiliario para manejar eficientemente los aspectos emocionales de las negociaciones; es decir, la relevancia de contar con sólidas habilidades blandas.
Cuando analizamos los factores que pueden potenciar la presencia de elementos emocionales en las negociaciones inmobiliarias, cabe considerar:
- Incertidumbre global: el mundo en mayor o menor grado está atravesando un período de cambios acelerados, marcado por el uso intensivo de la tecnología moviéndose a un ritmo arrollador, nuevos modelos de relacionamiento, una acentuada globalización apoyada en las RRSS que permite que las noticias crucen el planeta entero en cuestión de segundos.
- También observamos con inquietud el crecimiento de la radicalización, expresada en la confrontación de modelos ideológicos antagónicos que lamentablemente han desencadenado en conflictos bélicos en desarrollo.
- Entorno país: en adición a la complejidad universal anteriormente descrita, en el caso específico de Venezuela, estamos viviendo desde principios del 2026 acontecimientos inéditos, con consecuencias directas en el sector inmobiliario en lo que se refiere al comportamiento de la oferta y la demanda, por el surgimiento de expectativas sobre mejoras a futuro que en una porción significativa de los propietarios se ha traducido en incrementos del valor de venta/canon de arrendamiento del inmueble; mientras que quienes buscan adquirir o alquilar se encuentran con la cruda realidad de que su capacidad adquisitiva no ha cambiado. Expresiones como: “No sé si es el momento apropiado”, “Mejor me aguanto hasta ver mejor cómo van las cosas”… aparecen con frecuencia en las conversaciones con nuestros clientes.
- Desfases entre marco legal y realidad: otro punto de dificultad que debemos manejar los profesionales inmobiliarios es la brecha existente entre la dinámica real de cómo se desarrollan las negociaciones vs. los lineamientos plasmados en la legislación y/o procedimientos registrales.
- Un ejemplo emblemático de estas situaciones es la postura rígida de algunos Registros de admitir únicamente la copia de un cheque como soporte del pago que debe consignarse en la carpeta de documentos para la protocolización de una compra/venta, cuando en la práctica se están utilizando otros medios de pago igualmente legítimos.
- En materia de arrendamiento residencial es igualmente tarea prioritaria del Estado lograr acompasar los preceptos de la Ley con los contratos que se producen en el contexto actual.
Todos estos motivos, y muchas más consideraciones particulares que pueden presentarse en una transacción inmobiliaria, exigen del corredor un perfil integral que contemple no solo competencias técnicas como: saber realizar buenas fotografías y videos, efectuar estudios de valor bien sustentados, conocimiento de las leyes y estructura de los contratos, procedimientos vigentes de Notarías y Registros, diseño de una buena estrategia de marketing y uso de las herramientas idóneas para alcanzarlo, entre otros.
Nos coloca ante el reto de ser un profesional dotado de conocimientos técnicos muy diversos y además contar con sólidas “habilidades blandas”, para gestionar nuestras propias emociones y especialmente las de las partes. Responsabilidad que no es trivial al comprender que somos intermediarios entre personas que de forma natural tienen intereses opuestos y pueden traer consigo una alta carga emocional generada por un entorno de incertidumbre, más la lógica tensión que se deriva de tomar decisiones que involucran su patrimonio.
Ahora bien, para contextualizar mejor qué se espera del profesional inmobiliario, revisemos el concepto del Munich Business School sobre las habilidades blandas, definiéndolas
“como habilidades interpersonales o sociales, son competencias esenciales que mejoran la capacidad de una persona para interactuar de manera efectiva y armoniosa con los demás.
Estas incluyen habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y la inteligencia emocional. En el mundo laboral actual, las habilidades blandas son cada vez más importantes, ya que no solo mejoran la colaboración y el ambiente de trabajo, sino que también tienen un impacto significativo en el desarrollo profesional individual y el éxito de la empresa.
Los empleadores valoran las habilidades blandas porque contribuyen a la productividad, la innovación y la satisfacción dentro de la empresa”.
¿Cómo prepararnos para afrontar el reto?
Si bien no hay recetas mágicas o soluciones cuadriculadas, precisamente porque se trata de navegar en la complejidad de la naturaleza humana, las conductas y reacciones particulares de cada individuo; sí es posible ejecutar acciones muy concretas que contribuyen a ser un profesional inmobiliario fuerte en habilidades blandas:
- Formación constante: considera en TU programa de desarrollo cursos formales y otras fuentes de obtención de conocimientos (libros, páginas web especializadas, programas en YouTube) vinculados con temas de inteligencia emocional, psicología positiva, mindfulness, autorregulación, relajación. Otorgándole a esta área de capacitación tanta relevancia como al resto de las materias que componen el plan de estudios de un corredor inmobiliario.
- Prospección profunda: aplicar un enfoque metodológico (no improvisado) en el conocimiento exhaustivo de las partes inherentes a cada negociación. Disponer de un check list o guía de conversación estructurada, te ayudará a conocer -desde el origen y con claridad- las motivaciones de tu cliente, levantar sus requerimientos de forma específica, definir su presupuesto y si dispone de los recursos de forma inmediata o no, quiénes más influyen en su toma de decisiones, entre otros aspectos claves; lo cual te ahorrará tiempo y recursos en la búsqueda de su solución.
Del mismo modo, cuando se trate de una negociación compartida, es crucial conocer al colega con quien vas a trabajar: explorar su experiencia, saber si es un corredor certificado o no, intercambiar visiones sobre los procesos de trabajo y asentar formalmente (por escrito) los parámetros acordados, a fin de minimizar los ruidos que se producen en el camino por desconocimiento u omisiones de información. Asimismo, y respetando por supuesto los límites del contacto, también es esencial conocer el perfil del cliente de tu colega, para estar claros de que está alineado con las expectativas y nivel de servicio que le has ofrecido a tu propio cliente.
- Visión de trabajo en equipo: por definición todo proceso de negociación exitoso implica equilibrio, alcanzar acuerdos ganar-ganar. Por ende, dejar de lado los egos suele ser un muy buen punto de partida. El colega es tu primer aliado, no tu competidor; en la medida en que ambos logren definir y hacer cumplir a lo largo de todo el proceso acuerdos razonables para ambas partes, el recorrido será más fluido.
No se trata de pensar en primer lugar en ¿a quién represento? sino cómo entre ambos profesionales inmobiliarios gestionamos objetivamente los imponderables que se puedan presentar, teniendo como brújula primordial los acuerdos mismos que fueron aceptados voluntariamente por las partes y que deben estar expresados diáfanamente en los contratos firmados que soportan la negociación. No confundir flexibilidad con anarquía: cuando en una negociación se introducen cambios unilaterales sobre aspectos fundamentales (p.e. plazos o instrumento de pago), la consecuencia natural es que se generan puntos de tensión, por lo que es muy relevante el trabajo de concientización que cada asesor realice con su cliente en cuanto a evitar “sorpresas” y que si se plantea alguna modificación sea por razones estrictamente necesarias.
- Guiarse por el Código de Ética y Mejores Prácticas: en los casos en que se produzcan discrepancias de criterios entre los asesores inmobiliarios que conducen una negociación, es importante tener como referencia los principios para el ejercicio profesional emanados por la Cámara Inmobiliaria de Venezuela y refrendados por sus Capítulos Regionales, y -de ser necesario- buscar la orientación o mediación del ente gremial respectivo en la búsqueda de soluciones.
Podríamos continuar enumerando muchos más tópicos, ya que se trata de un tema tan amplio como la diversidad misma del ser humano. Cada negociación es única, tal como diferentes son las personas que la integran. Y es allí donde está precisamente la génesis de la importancia del manejo eficiente de las habilidades blandas.
El uso de la tecnología puede simplificar nuestras tareas, pero el verdadero diferenciador de nuestra calidad de servicio se centra en nuestras capacidades para comprender a ese ser humano que nos brinda la maravillosa oportunidad de acompañarle en algo tan significativo como sus decisiones inmobiliarias.
¡Así que asumamos con compromiso y profesionalismo el reto de ser duros/duras (muy competentes) en nuestras habilidades blandas!
Ma. de los Ángeles Fernández
Comunicadora Social
Corredor Certificado por la Cámara Inmobiliaria de Venezuela Nº 2351
Agente Especializado en Residencial con certificación internacional CRS/NAR